miércoles, 31 de agosto de 2016

Es tarde ya...

-A veces, no puedo dormir pensando en ella... -confesó con su mirada perdida en el café.
-¿Se lo has dicho?
-No, pero pienso en ella constantemente, quizá la mayor parte de mi tiempo despierto... Y, en ocasiones, cuando el cansancio me ayuda y vencemos al insomnio, sueño con ella. Tan hermosa, tan maravillosa... Escucho su voz, le doy la mano y, aunque sean sueños, siento de verdad su piel, y su voz me transmite toda la calma posible...
-Es... es muy bonito lo que dices... Todo parece tan... perfecto.
-Así lo siento realmente.
-Sigo sin comprender por qué no se lo dices. Le gustaría.
-Es tarde ya.
-Oh, no, amigo, ¡nunca es tarde!
-¿Aunque ya no tenga vida?

Antonia Alemán, 2016

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